Los principales problemas que siempre ha tenido el subsector han sido la falta de seguridad privada para sus inversiones, la poca factibilidad de acceder a un crédito productivo con la banca
tanto estatal como comercial, la dispersión de la producción como para ofrecer una cantidad comercializable de producto y segura, la poca capacidad instalada para agregar valor a su producto, y el
incumplimiento en las normas de calidad o sanidad que le permitan ingresar en los mercadosinternacionales.
La banca nacional no tiene una plena confianza en esta nueva de hacer agricultura y la ven como muy naciente como para apostarle a su pleno logro de objetivos. Viene a influir además el hecho
que la banca no se ha interesado y tampoco ha tratado la manera de impulsar como sector más
dinámico en la economía, nuevas perspectivas de la agricultura en otros rubros que no son café,
azúcar, granos o algodón.
El hecho que la agroindustria comience a presionar e intentar despegar con materia prima
importada (hay que mencionar que las exportaciones de frutas procesadas y jugos a base de éstas
son el séptimo rubro de mayor exportación en los últimos tres años según datos del CENTREX),
es un indicador suficiente parta estimular el desarrollo de una oferta nacional que se pueda ir
incorporando valor agregado. No obstante, se requiere de más de este tipo de inversiones en
capacidad instalada para planificar mejor la producción. Muchas veces tiene también que ver la
falta de incentivos, como la exención de impuestos, búsqueda de tecnología o mediante
mayores facilidades de acceso al crédito, para que se expanda la agroindustria.
El futuro de los frutales en el país depende mucho del nivel de atención que brinde el entorno en
materia de seguridad a la producción, acceso al crédito, generación y planificación de la
producción nacional, la agroindustrialización necesaria para acompañar su avance, y sin olvidar,
el elemento de una estrategia para insertarse en el mercado internacional e inclusive nacional.
La producción y la introducción de un sector que se dedique a la creación de bebidas fermentadas a base de frutas, viene a subsanar todas estas y otras limitantes existentes en el sector frutal de la agroindustria salvadoreña. Muchos de los agricultores tendrán la oportunidad de producir para un sector que les proporcionará seguridad tanto en el sector nacional como en el internacional. Sin embargo, todas estas oportunidades dependen de la aceptación de esta idea y del apoyo que el sector a cargo de la agroindustria le de a este nuevo proyecto como una industria pionera.
