| Érase una vez… |
| Probablemente, la historia del refresco Bionade podría empezar como un cuento… “Érase una vez…”, aunque verídico. Por eso esta historia si tiene un momento clave para su comienzo. Era a mediados de los años 80, cuando el cervecero Dieter Leipold, sentado junto a su esposa y sus hijos, Peter y Stephan, reflexionaba sobre el futuro. Su pequeña fábrica de cerveza en Ostheim in der Rhön estaba al borde de la quiebra. Los clientes habituales eran cada vez menos, la juventud del campo descubría la cerveza Corona o bebía Red Bull, de Austria.En un país como Alemania donde la cerveza tiene una fuerte componente local el prestigio no es fácil y mucho más complejo que esta calidad sea valorada por los turistas. Pero es que Ostehim in der Rhön ya de por si no es un pueblo fácil de encontrar tocando a una zona nada turística cerca de la frontera de la ex RDA. La idea de partida para el cervecero diplomado Dieter Leipold era que debía ser posible hacer una bebida refrescante de la misma forma en que se hace una cerveza. Todas las bebidas tienen un origen natural… menos los refrescos, que son una mezcla industrial de agua, aromas y mucha azúcar. Durante años, Leipold experimentó y experimentó… hasta que en 1995 hizo el descubrimiento de su vida.
Leipold halló bacterias que, a través de la fermentación, transforman el azúcar no en alcohol, como es usual, sino en ácido glucónico: una sensación que los científicos no tenían por posible hasta entonces. Ése fue el comienzo. Fue el primer refresco producido por fermentación, pero sin alcohol. La gran ventaja: gracias al ácido glucónico, la bebida natural contiene menos de la mitad del azúcar del que se agrega a los refrescos tradicionales. Además, en otras reacciones se producen calcio y gluconato de magnesio, lo que hace a la bebida muy saludable. Leipold le agregó ácido carbónico, jugos y aromas naturales. Había sido descubierta la Bionade. Pero el éxito con la bebida patentada no vino de la noche a la mañana. |
Una Historia de éxito… Septiembre 5, 2008
Historia de los cocteles… Julio 11, 2008
Nombres de famosos, países, frutas, ropa interior, y de alusiones sexuales, se utilizan para denominar a diferentes bebidas conocidas como cócteles.
El origen de los cócteles es muy incierto; cada país tiene fechas y alusiones diferentes acerca del nacimiento de la palabra cóctel. De lo que sí están seguros los estudiosos, es que, surgió en América.
Existen diversas historias que señalan a México como país de origen de la palabra cóctel. En una de ellas, adjudican al rey mexicano Axolot VII como pionero en la utilización de la palabra y mezclas de las bebida, pues en sus reuniones de protocolo ofrecía diversas bebidas combinadas.
Otra teoría del origen de la palabra cóctel, menciona que nació en una taberna de un puerto mexicano, el mozo que servía empleaba para preparar sus bebidas, en vez de cucharas o palillos, unas raíces delgadas, finas, lisas, de una planta que allí llamaban “cola de gallo”,en ingles “cock ’s tail”; y en adelante llamaron a las bebidas: “cocktails”, que se castellanizó y pasó a ser cóctel.
De acuerdo con esta misma historia, los marinos ingleses, que viajaban constantemente a México popularizaron en las tabernas británicas el uso de la palabra cocktail, que significa literalmente cola de gallo.
Sin embargo, la primera vez que se dio a conocer en un medio de comunicación la palabra cocktail fue en 1806, el 13 de mayo, cuando apareció escrita en el periódico de Nueva York Balance; en él se mencionaba que “Un cóctel es una bebida estimulante compuesta de un licor de cualquier tipo, azúcar, agua y bitters y supuestamente servido como bebida durante las campañas electorales”.
La coctelería, como la conocemos en nuestros días, nació por ahí de 1920 y se incrementaron rápidamente los tipos de cócteles y utensilios para prepararlos, en esa época en la que hubo ley seca desde 1919 hasta diciembre de 1933, lo que provocó un incremento importante en el consumo de cócteles.
Durante la Segunda Guerra Mundial, prácticamente desaparecieron los cócteles, terminada la guerra, en Estados Unidos se incrementó nuevamente la popularidad de dichas bebidas.
Licores de frutas…¿Y POR QUÉ NO? Julio 11, 2008
HABLAR DE UN LICOR realmente criollo es casi imposible, pues los licores que más usan los bares como base -vodka, whisky, ginebra…- son importados. Sin embargo, aguardientes, rones y licores fermentados de frutas como la carambola o el nance, también sirven para preparar exóticos cocteles con sello tricolor.
La tendencia empieza a coger fuerza en establecimientos de Colombia, pero y ¿Qué hay de El Slavador? La idea que maravilla a todos es ser recursivos para llevar a los cocteles esa fruta que crecía en el patio de atrás de la finca del abuelo o de nuestra propia casa.
Pero más allá de la experiencia de lograr mezclas exóticas con productos propios, el objetivo es que el licor salvadoreño muestre la diversidad del país: “Su sabor debe ser intenso, auténtico y alegre; su aroma debe revivir nuestros recuerdos”. Los licores con sello salvadoreño “deben transportar al que los toma a las diferentes regiones del país”.


